Pero recordó que le causaba tanto dolor remover las cosas personales de su madre que había terminado por dejarlas en paz. Pero, en cualquier caso, únicamente ahora, muerto también su padre, tenía derecho a abrir aquel sobre. Al sacar lo que contenía, su grosor le hizo creer que se trataba de un libro. Pero pronto descubrió que era una carta escrita con la letra bonita y clara de su madre. Decía: Mi Queridísima Hija Isla: Te escribo esta carta porque no me siento bien y tengo miedo de que, si muero, nunca te enteres de la verdad. No quiero, sin embargo, que la sepas hasta que tu padre no haya muerto también, pues a él le dolería mucho que la conocieras, y yo quiero que siempre lo ames y respetes como ahora. Deseo también que me sigas queriendo a mí, que no te escandalices o enfades c

