La guerra no se libra solo con armas. Se libra con astucia. Con máscaras. Y Greco Leone lo sabía mejor que nadie. DOS SEMANAS ANTES. —¿Estás seguro de esto? —preguntó Dante, mirando los planos extendidos sobre la mesa del sótano oculto de la Villa Leone. —Más que nunca. Para atrapar a las ratas, hay que dejar que se acerquen al queso —Greco se colocó un dispositivo de voz y una pequeña prótesis facial que cambiaba ligeramente la estructura de su mandíbula y pómulos—. Ellos no confían en cualquiera… pero si les ofreces a Greco Leone en bandeja, morderán sin pensar. Dante asintió. —Ya sabemos que Rubi sigue creyendo que tiene ventaja. Vamos a alimentarle esa idea... que piense que un nuevo aliado quiere destruirte y que está dispuesto a traicionar tu ubicación a cambio de un trato. Será

