📍Casa segura – Noche previa al ataque. Greco, sentado junto a Arianna en la sala tenue, le toma la mano con firmeza pero ternura. —Amore… necesito que seas tú quien lo haga caer. Él solo iría si cree que eres tú. Arianna lo miró fijamente, su vientre moviéndose suave bajo la bata de lino. Sintió a los gemelos retorcerse, como si presintieran el riesgo. —Haré lo que tenga que hacer —susurró—. Por ellos. Por ti. Por nosotros. Tomó un papel, una pluma, y con una caligrafía que solo Paolo reconocería, escribió: > Paolo… Nunca quise que termináramos así. Me duele cómo se dieron las cosas. Pero si alguna vez me amaste, ven esta noche. Estoy en el muelle viejo. Estoy sola. Necesito hablarte. Arianna. Greco leyó la carta, y aunque su mandíbula se tensó de rabia, asintió. —Es perf

