Kendrick —Estás jodiendo conmigo —dijo Alder desde el otro lado de mi escritorio después de que terminé de contarle lo que pasó esta mañana con Dagny. Me quedé mirando la boca de mi taza de café, el líquido color caramelo a medio camino del borde. Me lo bebí de un trago, deseando que fuera un suministro infinito de un martini de vodka bien cargado. Necesitaba vodka muchísimo más que café. —No voy a mentir, estoy un poco en shock —añadió Agatha. Me observaba con los ojos muy abiertos, sacudiendo la cabeza y mordiéndose el labio. No suelo hablar de mi vida s****l con mi hermana, pero había entrado en mi despacho al mismo tiempo que mi hermano y no vi motivo para ocultárselo. Existía la posibilidad de que me diera un punto de vista en el que yo no había pensado. Y, mierda, desde que ll

