Dagny Siempre que estaba en el auto, iba pasando las estaciones de radio hasta encontrar una canción cuya letra conociera y pudiera cantar, o una con un buen ritmo para bailar. En cuanto terminaba, volvía a buscar otra que cumpliera con lo mismo. Si por alguna razón la música no lograba captar mi atención, ponía un audiolibro. Pero esta noche, esas reglas no aplicaban. Porque cuando salí de la casa de Kendrick, con el cabello aún goteando por la ducha y la piel un poco húmeda por haberme vestido demasiado pronto, apagué la radio y me quedé sumergida en el silencio durante todo el trayecto hasta mi departamento. Kendrick me había dado un escape. Unas horas en las que nada me carcomía por dentro, pero el camino de regreso me recordó que ese respiro solo había sido temporal. Necesitaba se

