Marlon —Háblame —dijo Wallace al contestar mi llamada. Me subí al asiento trasero del SUV, secándome la humedad de la nieve del cabello. —Es excepcional. Todo lo que buscamos en una propiedad. Necesitamos hacer una oferta de inmediato. Aun con el calor del aire acondicionado golpeando mis mejillas y mis manos empezando a descongelarse, temblaba. El invierno era una temperatura que no podía soportar. —¿Fuiste el único allí o había más personas viendo la propiedad? Mientras el conductor salía del estacionamiento de grava, con los neumáticos crujiendo sobre la nieve acumulada, miré por el retrovisor. Tal como esperaba, el auto de la agente inmobiliaria seguía siendo el único en el lote. —Solo yo, y ahora las condiciones afuera son jodidamente brutales. La nieve cae espesa y pesada, y n

