Hannah Un cuerpo que tenía músculos para días, sus contornos tan definidos que era como si estuvieran resaltados en amarillo neón. ¿Por qué mi cerebro instantáneamente me recordaba cómo se sentían esos músculos cuando mis manos los apretaban y cómo me habían levantado fácilmente y dominado durante horas anoche? Mi mirada bajó a sus hombros, una sección tan esculpida. Su espalda tenía bordes tan duros como su erección. Su trasero… Dios mío. Ese hombre tenía un trasero increíble. Lo había sostenido mientras me bombeaba. Incluso lo había agarrado. Y cuanto más lo apretaba, más fuerte me follaba. Sin decir una palabra, había sabido que eso era lo que quería. Lo que necesitaba. Un conocimiento de mi cuerpo que ningún otro hombre había tenido. Y parecía que su único objetivo era hacerme

