Escuchar la risa de mi pequeña Emma me hace suspirar, se escucha tan feliz, contenta, ella está disfrutando de este lugar tanto como yo. Soltando un suspiro levanto la mirada y la concentro en Ellyün, a pesar que su mirada está dirigida en esta dirección no nos está mirando, ella parece estar asustada, y si, asustada está, porque tras de ella se encuentra uno de los Duman. —Papi—, miro a Emma —¿Por qué no caminas? —, me inclino y acaricio su carita, acomodo bien su gorro abrigado. —Papá debe salir un momento, que tal si te sigues divirtiendo con la tía Belly y el tío Emir—, ella asiente, la llevo hasta allá. Belly indaga, pero no le digo nada, solo pido cuide de mi hija un momento, seguido salgo y cuando llego a ellos veo a Ekrem apretando la mano de Ellyün —¿Pasa algo, mi amor? —, digo

