Ekrem se fue acercando a Ellyün, ella no retrocedió ni un paso, a pesar de que la mano de aquel hombre fue subiendo por su vientre y pasó entre el valle de sus senos, llegando hasta el cuello, no se movió. Al sentir las manos de él apretando con suavidad la laringe pasó gruesa saliva, cerró los ojos y dejó ir el miedo, pues morir era lo que ella quería, y si ese hombre iba asesinarla en ese momento, sería lo mejor que le pudiera pasar, incluso estaría eternamente agradecida porque le quitaba la vida desdichada que se cargaba. Sin embargo, Ekrem no hizo presión suficiente como para asfixiarla, lo que hizo fue rodear el cuello de Ellyün con ambas manos, y mientras ella mantenía sus ojos cerrados él la acercó más a su rostro. Al sentir el cálido aliento de Ekrem mezclándose con el suyo abrió

