Raúl arregla su corbata de color roja oscura delante del espejo. Sus ojos grises observan el reflejo de él que esta pálido y bastante ojeroso. Suspira con cierta pesadez y tristeza. Ya no puede esconderse más de su hermano. No lo ve desde hace cuatro días, y hay una cantidad de innumerables llamadas, tanto de él como de su secretaria Melanie. Solo le responde con mensajes, pero no lo hace de manera personal. Y esto es lo que más preocupa a Sebastián, tanto que él ya ha comenzado a sospechar que él le guarda un secreto. Solo responde las llamadas de Leandro y eso porque es su abogado y él guarda silencio porque está obligado por un contrato de confidencialidad que tiempo atrás él mismo le hizo firmar a su amigo. Cada día está más enfermo y ya ha llegado el momento de hablar con él.

