Andrea se levantó muy temprano emocionada por la nueva oportunidad de trabajo. Cuando se lo contó a su tía ella realmente estaba feliz por la nueva etapa que iba a iniciar. No era el trabajo lo que a ella la emocionaba, sino tal vez salir de aquel encierro que tanto la perjudicaba. Durante toda la noche tuvo varias pesadillas donde un hombre alto de cabellos rubios le hablaba y le decía que no lo dejara. — ¡Dios fue horrible! — exclamó estremeciéndose la joven cuando recordó el mal sueño— parecía tan real. Ella medita sobre el sueño no le encontraba ningún significado a ese extraño sueño y que tanto la inquietaba. Busco la ropa que se iba a colocar: unos jeans azul claro, una blusa blanca bastante elegante y zapatos de tacón bajo. Ya lista salió para el lugar del encuentro. No era qu

