—¿A quiénes esperas? —pregunta con curiosidad, notando mi expresión de asombro. No respondo pero me mantengo observándola fijamente. ¿Qué debería decirle? Con todo lo que ocurrió ayer, había llegado a la conclusión de que esa fue su manera de decirme que me alejara, que ya no quiere saber nada más de mí. ¿Porqué la tengo frente a mí ahora? De verdad que no entiendo a esta mujer. —Te quedaste mudo —dice con una delicada sonrisa. Intenta tocar mi rostro pero me aparto y sigo sin poder articular palabra—. Tenemos que hablar —añade, cuando de repente, Solange grita a lo lejos. —¡Hey, Joseca! —se acerca hasta nosotros—. Gracias por esperarme, mi amor —expresa tomando mi mano y entrelazando sus dedos con los míos. —¿Qué dijiste? —el semblante de Somali se torna serio y con un toque de disgus

