Es viernes por la mañana y estamos preparados para entregar nuestro trabajo en la universidad. Cada grupo se esfuerza por defender su presentación hasta que finalmente llega nuestro turno. Al terminar la exposición, nos acomodamos de nuevo en nuestros respectivos asientos. Tras terminar las clases, el profesor detiene a nuestro grupo y nos invita a acompañarlo a su oficina. —Los llamé por una importante razón —expresa con nuestra carpeta en mano. —¿De qué se trata, profesor? —pregunta Solange agitando la pierna derecha, demostrando nerviosismo. —Quiero felicitarles por el trabajo que han presentado —expone—. Aunque son inexpertos, el contenido está muy bien estructurado y sistematizado. Admito que desde el principio, al escuchar el tema que habían escogido, estaba interesado por e

