Un año después.
Escucho atentamente el sonido de la guitarra mientras corto algunas frutas, Thomas es un músico excepcional y yo disfruto cada vez que toca el piano o la guitarra fuera del pequeño estudio que tiene en el apartamento, en este año ha sido magnifico, jamás pensé que así se sentiría vivir con alguien, aunque no vivo por completo aquí porque en la semana debo quedarme en la academia por ser las clases muy temprano aunque a veces no le presto atención y hago mi esfuerzo para llegar temprano.
La música se detiene y yo salgo de la cocina con un bol lleno de frutas para ambos; lo miro y ambos sonreímos, el recorre mi cuerpo vestido solamente por una camisa suya y su sonrisa crece, es sorprendente como nuestra conexión ahora es mucho más fuerte porque de ninguna manera hay forma de describir como me he sentido después de ese último beso en el escenario que marcó un antes y después en nuestras vidas, porque sin duda alguna Thomas fue y es mi más hermosa casualidad porque quien iba a decir que bailando bajo la lluvia me iba a encontrar al amor de mi vida, mi gran amor.
—Creo que jamás podré superar lo bien que te ves con mis camisas—al llegar hasta donde está él me quita el bol y lo coloca en la mesa de centro para después tomarme por las caderas y acercarme a él, yo le sonrió genuinamente y me siento a horcajadas en él para luego rodear su cuello con mis brazos —esto ya se tornó peligroso—yo me reí para luego mirarlo fijamente mientras acaricio su cabello, ambos conocemos nuestras actitudes cuando queremos que algo pase y en este momento entendemos lo que va a suceder si no me hago a un lado.
—Te amo Thomas, nunca pensé que se podría amar de esta forma a alguien pero ya vemos que estaba equivocada—él no deja de sonreír mientras acomoda mi cabello detrás de mis orejas para luego darme un tierno beso en la frente que logra que me derrita como todas las veces anteriores que lo ha hecho porque no hay una persona más dulce que él y eso solo hace que lo amé aún más, sinceramente y aunque esto pueda sonar muy cursi, yo tengo al mejor novio de todos los tiempos y eso me hace infinitamente feliz.
—Yo te amo a ti Ana, eres todo lo que siempre soñé y mucho más—me acosté en su pecho sintiendo sus caricias en mi espalda, caricias que me estaban despertando de alguna forma poco apropiada, me erguí e hice un movimiento que lo hizo exhalar en mi oído , sonreí comenzando a respirar pesadamente mientras sentía las manos de Thomas presionar mis caderas; las aprieta con una fuerza deliciosa y justa, yo solté un jadeo mientras seguía moviéndome sobre él y creaba fricción en nuestras partes más sensibles, era absolutamente alucinante y excitante al mismo tiempo y eso erizaba mi piel.
Levanté mi cara mordiendo mi labio inferior mientras lo veo con sus ojos cerrados tratando de respirar.
—Amor, vamos a llegar tarde a la comida con tus hermanos—yo me acerqué a sus labios y los mordí logrando que me mire a los ojos, sabíamos que no saldríamos de aquí antes de probarnos completamente y eso si nos quitaría tiempo pero a quien le importa.
—Tranquilízate, podemos llegar un poco tarde— me reí cuando se levantó y tuve que aferrarme con mis piernas a sus caderas mientras me seguía riendo hasta que llegamos a la cama y lo demás pasó con la misma pasión de siempre, la ropa voló y nuestras pieles se encontraron para reconocerse una vez más y entrar en ese calor conocido que generamos cuando estamos juntos, el vaivén de los movimientos comenzaron mientras los gemidos circulaban en la habitación permeándolo todo.
Todo comenzó a sentirse con mucha más intensidad hasta que lo esperado llegó y nos dejamos caer sobre el otro abrazándonos con ese amor inmenso que sentimos el uno por el otro. Yo busqué recuperar mi respiración para incorporarme sobre él y comenzar a peinar su cabello mientras sus hermosos ojos me veían con ese increíble brillo que siempre había poseído. De un momento a otro mi teléfono comenzó a sonar y yo hice una mueca para estirarme y tomarlo de la mesita de noche en mi lado de la cama, suspiré pesadamente sabiendo que es mi querido y nada controlador hermano mayor Alejandro que seguramente debe estar hirviendo de la rabia porque aun no hemos llegado.
—Hey ¿Cómo esta mi hermano favorito de todos los tiempos?—Thomas contuvo la risa y yo golpee su pecho para que no hiciera ruido ni me hiciera reír a mí porque entonces mi hermano lo escucharía muy cerca.
—Hola niña irresponsable e impuntual, sabes que odio ese tipo de cosas y no me salgas con lo de la sobre-protección y que soy controlador porque sé como soy, hoy es un día importante para mí y lo único que quería es que todo saliera perfecto Ana pero entonces tú no has llegado—yo asentí seria y comencé a levantarme de la cama para ir en busca de mi ropa interior que no sé en donde quedó.
—Yo sé pero se nos hizo tarde, recuerda que ayer Thomas tuvo una de las presentaciones más importantes de su carrera y no llegamos precisamente temprano pero sé que esa no es una excusa y que nos comprometimos contigo hermano, ya estamos por llegar solo ten un poco de calma ¿está bien?—lo escuché suspirar, mis hermanos se vinieron a New York meses después con las chicas porque no pudieron vivir sin mi dejando a nuestros padres en Londres quienes decidieron no dejar el lugar que tanto aman—no te estreses tanto, recuerda que eso trae enfermedades—me reí un poco mientras veo a mi novio levantarse para arreglarse.
Todos ellos comenzaron a estudiar aquí las carreras que una vez soñaron estudiar y habían visto imposible pero que ahora lo ven real, lo único que sé con certeza es que estoy feliz de que pueda ver a mis hermanos seguido aunque Ale siga siendo el mismo desesperado de siempre y no sé cómo es que Bri puede soportarlo.
—Espero no tarden tanto —bufó y me colgó, yo negué y dejé el teléfono para vestirme lo más rápido que puedo porque si llegamos más tarde de lo que ya vamos no sé qué será de mi y de mi desquiciado hermano que seguramente me recordaría diariamente que llegué tarde a algo que él organizó con mucho amor y es lo que menos deseo más que otro año feliz y sin problemas con nadie y de ningún tipo.
—Te dije—me recriminó Thomas cuando muy bien disfrutó del porque vamos tarde, lo vi sentado colocándose sus zapatos y negué sonriendo para entrar al closet y buscar unos pantalones cómodos, estar toda la semana en mayas y toda la noche de ayer en un vestido ajustados me dejaron sin ganas de usar algo ajustado esta semana, amo andar en mayas y body pero la mayor parte del tiempo cansa—tu amas estresar a Alejandro, esa es tu pasión más grande—me reí encogiéndome de hombros para tomar un moon jean y deslizarme por él rápidamente.
—Bastante me fastidió él toda mi vida, ya me toca a mí—él asintió y yo volví a ponerme su camisa sabiendo que eso irritaría más a mi hermanito—esto lo sacara de quicio aun sabiendo que llevamos casi un año viviendo juntos —me reí acomodándome la parte delantera de la camisa y metiéndola por el pantalón para luego comenzar a arreglar mi cabello que ahora está entre reflejos amarillos y castaños claro , está casi llegando a mis caderas y por eso me hago un semi recogido para que esas hermosas ondas que ahora se me hacen en las puntas se luzcan .
—Eres cruel con ese pobre chico que solo quiere protegerte, aunque Alejandro es la persona más sobre protectora que he conocido en mi vida—yo asentí agregando un poco de rubor a mis mejillas y labial a mis labios porque últimamente me he visto muy pálida y es que desde que experimenté el frío de New York, aunado al hecho de que toda mi vida estuve bajo el yugo del frio de Londres, sinceramente si me he visto más pálida y eso no me gusta nada—te amo amor—susurró en mi oído Thomas abrazándome por la espalda, yo hice mi cabeza hacia atrás para apoyarla en su hombro y lograr verlo desde esa posición.
—Yo te amo más, no sé cómo fue que logramos permanecer un segundo lejos del otro cuando a lo largo de este año se hace cada vez más difícil despedirnos por insignificante que parezca las horas que estaremos separados— le di un beso en la barbilla y me acomodé para terminar l que estaba haciendo mientras él deja un beso en mi cabello y me suelta para recargarse en el umbral de la puerta.
—Tampoco sé pero debemos hacer el esfuerzo de que no se note tanto, a veces parecemos dos locos que no pueden estar sin el otro y eso no es algo que deba molestarnos pero siendo yo una figura publica ahora, debemos cuidarnos más—yo me rio dejando las cosas en su lugar porque es cierto, tiene razón en todo y necesitamos ser menos demostrativos de afecto en la calle porque ahora debemos cuidarnos mucho por los medios, su carrera y todas esas cosas que a cualquier otra persona le molestaría pero yo no le presto atención a nada de eso.
Camino hacia él y envuelvo mis brazos alrededor de su cuello para acercarlo a mi rostro , ponerme en puntillas y darle un pequeño beso que poco a poco asciende a un beso mucho más profundo que nos deja sin aire, juntamos nuestras frentes y yo sonrío al darme cuenta que definitivamente debía esperar todos esos años para no tropezarme con ningún sapo y encontrar a mi verdadero amor la primera vez que me diera la oportunidad con alguien, pensé que podría ser Francisco pero agradezco al cielo que sus actitudes hacia mí se hicieran presentes para que yo jamás pudiera darme el chance de avanzar.
—Tenemos que irnos An—murmuró al sentir como mis manos subían silenciosamente por dentro de su camisa , recorriendo su ancha espalda—Ana Lucia…tus hermanos nos van a matar si nos tardamos un poco más—cerré mis ojos para alejarme de él.
—Ni siquiera en mi día de descanso puedo hacer lo que quiero—dije tomando mis cosas mientras salimos de la habitación, no me malinterpreten, yo amo pasar tiempo con mis hermanos pero a veces solo quiero un tiempo a solas con mi novio quien ahora parece mejor amigo y defensor de eso neandertales aunque creo que solo es para que lo terminen de aceptar pero sabiendo cómo es Alejandro, eso jamás va a pasar.
—Prometo que al volver haremos lo que tú quieras amor pero no te molestes por favor—me pidió y yo suspiré asintiendo para tomar su mano y salir del apartamento.
— ¿Sabes que te harán la vida imposible? Aunque desde que te conocen lo han hecho de forma directa o indirecta pero a pesar de todo ellos ya te tomaron cariño porque son unos blandos—ambos nos reímos.
—Muy a su manera lo hacen, bueno más Manuel que Alejandro y estoy completamente seguro de que me prefieren a mí que a otro que si considere Alejandro que es una amenaza para ti—nos subimos al ascensor y sin pensarlo mucho solté mi mano de la suya para ponerlas sobre su pecho y pegarlo a una de las paredes para después hacer que el ascensor se detuviera, hice mi cabello hacia un lado con detenimiento y luego clave mis ojos en los suyos para sonreírle con coquetería, mis hermanos no deberían preocuparse por si mi novio o cualquier otro chico es una amenaza cuando ya yo soy suficiente amenaza.
— ¿Ahora quien es la amenaza?—pregunté subiendo lentamente mi rodilla hasta rozar su parte intima y verlo tragar duro—creo que sinceramente la única amenaza es que nos descubran aquí sabiendo cuan irritantes son tus vecinas y en el escándalo que esto puede causar—ambos nos reímos y él acarició mi cuello con su nariz.
— ¿Cuan locos estamos para hacer esto?—yo miré hacia los lados y luego lo miré a él para encogerme de hombros mientras sonrío.
—Lo suficientemente locos para amarnos en cualquier lugar y no sentir vergüenza por eso—dije seria y comencé a besarlo.
Esto podría ser una locura pero estando con Thomas es cundo más segura me puedo sentir y cuando menos me importa la opinión de los demás con respecto a nuestra vida, sin inhibiciones y solo sintiendo ese amor puro que junto al deseo hace la mejor de las combinaciones. Teniendo antes caminos separados y ahora dos caminos que se compenetraron para ser nuestro camino.