— no te pongas a llorar ahora Teresa, porque para abortar ni siquiera lo pensaste, ¿Cómo pudiste? Era nuestro hijo y tenia el mismo derecho que tu en tomar decisiones, te fuiste sin decirme que sería padre, ¡podríamos haberlo conversado Teresa!. — ¿Quién te lo contó? Quien te dijo eso Ariel. — eso no importa, nada de eso importa ya, porque nada traerá a ese bebe devuelta — no es así como pasaron las cosas — deja ya de mentir, asume tu responsabilidad, tu misma me habías confirmado que no querías tener un bebe — es... Es verdad que fue un aborto — traté de contener las lagrimas que casi no me dejaban hablar — Pero... — ¡Pero nada!. No quiero escucharte, no quiero saber nada de ti, queda muy poco para que termine nuestro contrato y ahí puedes hacer lo que quieras. — ¿Qué? ¿Estas habla

