Fueron largas semanas conviviendo en la misma casa y empresa. El tiempo parecía que no pasaba o lo hacia muy lento, extrañaba tanto estar a su lado, sus caricias, besos, dolía mas cada día, tenerlo tan cerca y ya no ser nada. Me torturaba con los recuerdos y por mas que el tratara de persuadirme no podía perdonarlo, no podía por mas que tratara de olvidar, y parecía que la vida estaba en mi contra siempre. Pasé el fin de semana lejos de la casa de Ariel y me fui al bosque, ese lugar secreto. Necesitaba estar en paz, volver a reencontrarme conmigo misma, tratar de conectarme con mi cabeza y saber que es lo que quiero. Acampe en ese lugar y le pedí a Juan que no le hablara a nadie de mi presencia aquí. Iba camino devuelta a mi triste realidad, pensando miles de cosas en mi cabeza y sin dar

