Después de explicarle miles de veces que ya me sentía bien y que se convenciera de ello, nos fuimos a la cocina y recalentó el agua para servirme algo antes de irnos — quizás galletas de avena te hagan bien — Solo un te, gracias. Mas tarde como algo — le Sonreí tratando de calmarlo, ni siquiera yo estaba tan preocupada. Al terminar se sentó a mi lado y tomo una de mis manos entre las suyas. — ¿Estas segura que es por los nervios? — por supuesto — tome una rebanada de pan y le pongo mermelada, de un momento a otro me dio hambre — el viaje, me siento muy cansada y mas aun con lo de anoche — ya veo. — besó mi frente y se paró — iré por el maletín y vuelvo — asentí y seguí tomando mi desayuno hasta terminarlo por completo Llegamos a la empresa un poco retrasados, al entrar todo el mundo

