Ronak me deja en el suelo y le lanza una mirada enojada. —¿Que demonios fue eso? Podrías haberla lastimado—. Evert se da vuelta y me señala. —¡No pude evitarlo! Ella me excito muchísimo hace un momento. Podía sentir esa mierda debajo de mi piel—. Noto que tiene la cara sonrojada y sus pupilas dilatadas por la hambrienta excitación. Levanto la nariz en el aire, olfateando. Sí. Está súper excitado. Podría olerlo a una milla de distancia. Pero espera... —¡No hice!— Yo discuto. Señala la parte delantera de sus pantalones. —¡Sí, claramente lo hiciste!— Apoyo mis manos en mis caderas. —No lo hice—, repito. —No me culpes por tus pensamientos sucios—. Abre la boca para discutir un poco más, pero Sylred lo detiene y se interpone entre nosotros. —Esperar. Mirar.— Los tres genfins me miran fij

