La noche estaba tranquila, el aire fresco de la primavera se colaba por las ventanas abiertas del gran salón del palacio. Kael se encontraba recostado en su trono, perdido en sus pensamientos, mientras observaba con cariño a Shine, quien estaba sentada a su lado, revisando algunos documentos. De repente, Kael se levantó de su asiento y se acercó a Shine, tomando su mano con ternura. Ella levantó la mirada y se encontró con los ojos azules del rey, llenos de amor y devoción. —Shine, han pasado tres años desde que todo comenzó. Tres años de lucha, de dolor, pero también de esperanza y amor. Y en todo ese tiempo, tú has sido mi fuerza, mi apoyo, mi luz en la oscuridad, —dijo Kael con voz temblorosa. Shine sonrió con ternura y se levantó de su asiento, acercándose aún más a Kael. —Y tú has

