IVANNA El camino se me hizo eterno. Tanto yo como Anto íbamos apurando a nuestros guardias para que conduzcan a toda velocidad. Antonella había escuchado que la pelea comenzaba cómo eso de las seis, y cuando el auto se detuvo faltaban menos de veinte minutos. Rápido nos bajamos y entramos juntas al lugar, sin esperar a ninguno de nuestros guardias, y la verdad ni le tome importancia. Había mucha gente, diría que estaba completamente lleno y muy apenas podíamos alcanzar a ver el ring. Estaba vacío, eso quería decir que todavía no subían o ya habían peleado, pero no creo, Anto había dicho que comenzaba a las seis, aún había tiempo para buscar a mi padre y hacerlo cambiar de opinión Mientras nos movimos entre el gentío. Le pregunté a Anto algo: —¿Le avisaste a mi madre? —Ya lo sabía, y

