Creí que sería sencillo controlarme frente a los demás, pero Ahron no era su padre y mi instinto animal lo tomó como un desafío, ella era mi Séil, no podía impedirme estar con Grace cuando quisiera. La mirada de reprensión que Helen me tendió mientras hablaba con mi padre por teléfono sobre la situación fue lo que me mantuvo controlado hasta que entramos a la oficina de Ahron. Ahron se detuvo a mitad del pequeño salón. —Dime que no planeas jugar con Grace—la mordaz sonrisa en su expresión me irritó. No era mi intención sentir el impulso de arrancarle la cabeza a mi alfa, pero no lo podía evitar. —No es como si pudiéramos elegir a nuestra Séil—me limité a contestar. —Nic, cálmate—me ordenó Helen sosegadamente, ella sí podía reconocer el estado en el que me encontraba porque era una m

