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835 Words
Mi nombre es Paulina y estoy basicamente enamorada de mi mejor amigo, aunque no lo acepto abiertamente, hay algo en mí que me dice que él es con quien quiero y debo estar, pero este miedo a confensar mis verdaderos y actuales sentimientos me hace simplemente negar esto que siento. Hoy Adrian luce muy contento, sé que poco a poco va superando lo de su abuela y eso me llena el alma, a veces cuando veo su rostro pensativo y triste sé que es porque la recuerda, y la verdad es que no puedes olvidar a quien estuvo contigo todos los días de tu vida, a quien te cuido cuando enfermabas y de quien recibías un cálido abrazo cada mañana. -Sé cuanto la extrañas le digo cada que lo veo pensativo y seguido de eso lo abrazo fuertemente, él siempre corresponde a mis abrazos y recuesta su cabeza en mi pecho como un niño queriendo ser protegido. Hoy tenemos prácticas en el hospital y estoy bastante nerviosa y no porque no sepa hacer las cosas, porque bueno no es por presumir pero llevo un buen promedio es simplemente, el hecho de que me bloquee en ese momento y haga algo mal, Adrian siempre es mi compañero de procedimientos y hoy le toca en otro piso por lo cual estoy tensa, ya que yo estaré en la sala de partos y el en pediatría. Bueno por fin llega el momento de entrar y presentarme con la jefa de enfermeras, la cual me observa perfectamente de pies a cabeza. Les juro que muero de nervios y trago saliva esperando a que diga algo. -Me dice muy bien puedes pasar suerte. Y bueno para quien no lo sepa cuando vas a un campo clínico te evaluan hasta la conciencia jajaja, bueno no hasta ese punto pero sí te revisan, que tu ropa interior sea blanca, el uniforme este perfectamente planchado, los zapatos super blancos y el cabello con un rodete casi perfecto, de esos que no se te sale ni un cabello de su lugar. Mi primer día estaba tranquilo hasta que llego una paciente con amenaza de aborto, sangrando, muy asustada y llorando, mencionando que salvaran a su bebé, no pude evitar sentir su dolor, me sentí tan mal por ella, quería estar ahí ya que no podía pasar ningún familiar a verla, pero mi turno había terminado y debía salir ya, me retiré de la sala pero pensando en ella, pidiendo por su bebé y que todo saliera muy bien. Saliendo de ahí me ví con Adrian en la puerta del hospital y lo salude, nos fuimos a la escuela ya que en media hora teníamos clases. Toda esa tarde estuve un poco distraída, pensando en la paciente y que todo estuviera bien, Adrian me pregunto un par de veces que si algo me había pasado, y yo solo decia que no que todo estaba en orden no quería que pensara que era muy debíl, ya que según yo ya había superado lo que paso con mi madre. Terminando la clase se acerco a mí y me abrazo, me dijo: -Sé que algo no esta bien, estas preocupada por algo, cuando estes lista, te puedo escuchar, sabes que siempre estoy para tí. Terminando de decir esas palabras me sucedió, me puse llorar, como una tonta, le conté todo y lo profundamente triste que se veía la mirada de aquella chica y le dije, no quiero que le pase nada a ese bebé ni a ella. El me abrazo fuertemente y permanecimos ahí sin notar a los demás, eramos solo él y yo. Y es tal vez pienses que soy una exagerada pero mi madre murío en el proceso de parto y mi padre termino criandome con ayuda de mis abuelas, por eso sentí ese miedo al entrar a esa área en específico,ya que para mí, sería bastante desgarrador ver esa escena en la vida real, es como sí viera morir a mi madre, no se que sería de mí sí presenciara esos hechos. Cuando por fin me calme él llamo a su chofer y me llevaron a casa, antes de bajarme del auto beso mi frente y me dijo: -Eres fuerte Pau, y no estas sola me tienes a mí, por siempre. Hoy de verdad necesitaba esas palabras, en especial ese por siempre hizo que mi corazón se agitara, le dí las gracias y baje de su auto. Entré a mi casa y mi padre estaba en la sala y empezo a molestarme diciendo -¿ ya son novios? A lo cual respondí mientras mordía un pan tostado con mermelada, - sí claro es más mañana nos casaremos ya que estoy esperando a su hijo primogénito. Mi padre solo se río de mí y me dijo: - Por favor Paulina el chico no sabe que lo amas y continuo riendose en mi cara. Me fui a mi cuarto y pensé en sus palabras, "el chico no sabe que lo amas" hasta que por fin me dormí.
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