Daphne. Salgo corriendo, todo mi cuerpo tiembla, joder como duele, siento que no respiro, siento como si todo por dentro estallara. —¡Maldita sea! Porque regreso, no estaba lista para verlo. Voy manejando, y mis lágrimas no dejan de salir, decido estacionarme para calmarme. Me estaciono cerca de un bar, sé que no debería, pero quero olvidar que ví a ese hijo de puta. —¡Como te odio, Sebastián! Quisiera sácate de mis recuerdos, y que no dolieras. Bajo rápidamente de mi camioneta, llegó al bar y hay demasiadas personas, camino hasta la barra, y pido: —Hola, dame una botella de whisky. El cantinero me ve, y como diciendo está que, pero no me importa, lo único que quiero es olvidarme de ese malnacido. —No me escuchaste. —Aquí tienes, hermosa. Lo miro con mala cara, me sirve una copa,

