Sebastián. Son las 12:01 a.m. Mi cabeza me punza horriblemente, por el golpe, las pastillas no están haciendo efecto, estoy en el baño, y me mojo mi rostro. Estoy que me lleva el diablo, estos últimos días han sido muy complicados, ayer me dieron de alta del hospital, y a la primera persona que vi fue a: Samantha, de seguro esa loca le dijo algo a mi fierecilla, que me ha de estar odiando más, siento que la he perdido una vez más, no saber nada de ella me tiene como perro enjaulado. —¡Joder, Joder! Aparte ese doctorcito de mierda, tiene el puto cinismo de decirme: Que me aleje de su novia o si no me voy a arrepentir. ¡Novia, mis cojones! Ese imbécil no es nada, de mi mujer, lo sé porque la escuché cuando le dijo a Paula que no se había acostado con nadie. Aparte ese doctorcito tiene a

