—¡Caramba, Kalie! —dijo Arlene desperezándose— Me dejaste dormir todo el viaje. —Estabas cansada, amiga —le contestó— No te preocupes yo me entretuve con unas revistas. Si amiga se le quedó mirando, sabía que a Kalie no la entretenían esas cosas, pero se quedó callada, estaba consciente de que su amiga no estaba bien emocionalmente, pero tenía que respetar su silencio. Cuando el avión aterrizó en el Aeropuerto Will Rogers World de Oklahoma City eran pasadas la una del mediodía, aunque habían comido algo ligero en el vuelo tenían hambre así que al salir del aeropuerto se metieron en un restaurante antes de salir para la ciudad que distaba unos ocho kilómetros desde el aeropuerto. Mientras comían Arlene vigilaba con cuidado las facciones de Kalie, le parecía ver una tristeza en los ojos

