Capitulo 04
—Deja de molestar Alexander —colgó dejando al pelinegro triste, nunca había pasado algo así en su relación, osea si se peleaban pero se arreglaban a los días, pero ahora eran dos semanas sin estar cerca de su novio
Mañana tenían clases juntos, intentaría nuevamente acercarse al castañito, nunca se rendiría por Daniel, nunca
[?]
Levantándose rápidamente y haciendo su rutina diaria se fue a clases, esperando por su novio en el patio
Mirando varias veces hacia el portón de la universidad, luego miró su celular y ya iban a comenzar las clases y cuando estaba por rendirse que tal vez Daniel iba a faltar, lo vio, vio a su novio entrar junto a otra persona
En su relación él no era de ponerse celoso, pero ahora lo estaba, no tenía motivo si tan solo hubiera sido su novio con un amigo pero ese amigo no era uno simple, era su exnovio
— Mateo Lunian ... —dijo el nombre con ira dentro de él, mirándolos, ese tipo le hacía reír a su novio
Daniel negaba con una sonrisa en su bello rostro, volteando entre risas pudo ver a Alexander, sus miradas chocaron perdiéndose entre ellos, hasta que el castaño fue movido por el mayor
Siendo llevado hacia el salón, Alexander no entendía, ¿por qué su Daniel estaba con otro tipo?
Mientras que por parte del castaño, estaba riendo por lo que decía Mateo, ¿como que se le declaró a Leo frente a todo su salón? De tan solo imaginar la cara de Leo se moría de risa
—pero aceptó ¿sabes? Sí o sí me tenía que aceptar, lo comprometi con todo el salón —el castaño rodó los ojos mientras se sentaban juntos en una carpeta vacía
—Ehm Mateo... Quisiera sentarme con Alexander —habló con vergüenza, el moreno le hizo miradas coquetas riendo
—Parece que hoy hay reconciliación, entonces yo me voy al asiento de atrás —agarrando sus cosas se marchó atrás, tecleando quien sabe que en su celular, lo más seguro es que hablaría con su actual pareja
Daniel se sentía nervioso, ayer lo había pensado mejor, hoy terminaría con esto. Mirando al pelinegro cuando entró, este también lo miró, haciéndole señas para que se sentara a su lado
Alexander hizo caso, sentándose junto a Daniel, este rápidamente agarró sus manos para unirlas
—Tenemos que terminar con esto, Alex
Los ojos del pelinegro se abrieron como dos platos de losa, negando varias veces mientras se levantó de su asiento para ir a la parte de atrás, separándose de las manos del castaño
—¡Es por ti, hijo de perra! —gritó golpeando con fuerza la carpeta del moreno, este levantó la vista sin entender pero enojándose por el insulto
—Con mi madre no te metas, Alexander —le advirtió también levantándose
—¡Daniel me terminó por ti! ¡Hijo de pu— un fuerte sollozo se escuchó en todo el salón, volteando a verlo, tan débil y vulnerable
—¡Eres un idiota! —gritó saliendo del salón, algunos que se encontraban por ahí miraron serio al pelinegro
—p-pero...
— Daniel quería terminar con esto ¿no es así? —los ojos oscuros de Alexander se posaron sobre él, amenazándolo para que no diga nada más — tal vez quería terminar con su discusión y no con su relación, pero claro, seguro no te detuviste a pensarlo y reaccionaste como un cavernícola
De enseguida, Alexander salió corriendo tras el castañito, que idiota, que idiota era, todo estaba mal, muy mal