Extra Alexander se encontraba tirado en sofá viendo una de sus caricaturas favoritas, porque aunque tenga veintinueve años seguía teniendo el niño interior —¿no te cansas de ver gravity falls? —preguntó el pelirosa sentándose encima de las piernas de su esposo —Amor, sabes que nunca lo dejaré de ver —comentó acariciando los muslos descubiertos del rosita, tan bien que le quedaba su gran camisa en ese cuerpo —Parece que hasta prefieres esa serie antes que estar conmigo —hizo un tierno puchero acercándose al castaño, siendo besado automáticamente por este —Te queda también el rosa, te ves tan comestible —sonrió cuando las tiernas mejillas se pusieron rojitas —Eso mismo me dijiste ayer antes de comerme entero —recordó la noche de ayer con vergüenza, tapándose el rostro con ambas manos

