— ¿Estás bien?— Marlis me pregunta por milésima vez después de estar casi tres horas bailando sin parar. Es obvio que lleva varias copas encima y que poco a poco su forma de hablar se está distorsionando, pero eso no impide que no se dé cuenta de lo mucho que he mirado a Niki durante todo este rato. — Estoy algo cansada— admito— creo que iré a buscar un poco de agua. — ¿No quieres de mi cerveza?— ella alza su bebestible en alto, botando un poco en el suelo, haciendo que ambas demos un paso atrás. Yo niego con el rostro. — Prefiero beber algo de agua. — No tardes— me pide con los ojos llenos de suplica. Yo asiento con el rostro y poco a poco me empiezo a mover entre las personas; el lugar cada vez está más lleno, pero Niki sigue de pie en el mismo sitio que ha estado todo este rato, ro

