Si bien había dormido bien, aún le hacía ruido en la cabeza tener que seguir en una casa ajena, siempre se martirizaba con eso; era su forma de mantener su promesa. Justo hoy estaba esperando la llamada de su primo para saber de su nuevo trabajo. Iba a ser interesante como pretendía vivir solo sin autorización de su tutor, quien aún era su madre por desgracia. Salía de la escuela, Dylan le había prometido que lo ayudaría después con aquel asunto, pero primero tenía que pasar por la casa de Margaret, así que se puso en marcha, pensaba que era lo que le iba a decir... En todos estos días que estuvo fuera pensaba que podía decirle para no desatar una guerra familiar, porque a palabras de Dylan, su madre se había enojado demasiado cundo supo que el chico le había ayudado a contactar con el h

