—Sabes... ¡Estoy harto de ese chico! —Dijo Luke acercándose al lugar de Merh. —¿De quién? —¡Louis! Es un pesado. —Tal vez podrías probar cambiarte de lugar... —Sugirió Merh, pensando muy bien lo que iba a decir después, puesto que, aunque odiaba sentarse sola, tampoco estaba tan mal, y además, soportar a Luke todos los días en todas horas, no era lo mismo que en pocas. Pero sus labios comenzaron a moverse sin avisar, pronunciando las palabras que cambiarían para siempre su vida: —¿Por qué no te sientas aquí? —Propuso Merh, y en menos de un minuto, Luke ya había cambiado sus cosas de lugar. En su mente todo era un caos, pues no quería qué el se quedara a su lado, y se calmaba diciendo que solo sería por una hora, la sorpresa llegó cuando el chico no se movió, haciendo que Merh se pusi

