Nick no tuvo tiempo de pensar en una respuesta a sus cuestionamientos, no cuando Benjamín Davis hacía una jodida entrada triunfal. Su rostro serio y su mirada afilada se posaron sobre Nick. El chico experimentó un fuerte escalofrío, correr por su columna vertebral y extenderse por cada nervio de su cuerpo. —¿Podrías dejarnos a solas, Enrique? —preguntó con seriedad el oficial. —No hay nada de qué hablar, oficial Davis, todo se ha dicho entre nosotros —soltó Nick de manera abrupta. —Espera afuera, Enrique —ordenó Benjamín para disgusto de Nick. —Quique… —Esperaré afuera —dijo el chico saliendo con prisa, él podía sentir la tensión manar de ellos dos y por alguna razón le pareció que el aura de Benjamín era mucho más peligrosa que el de su propio hermano. —No tienes derecho a darle ór

