Al fin termino de leer el informe y mi mirada penetrante sigue sobre ella como desde el momento que empezó a leer, no se por no puedo dejar de verla, dejar de ver sus deliciosos labios. —Le parece bien o desea hacer alguna corrección señor No escuché absolutamente nada de lo que dijo mi mente se concentro en ella pero obviamente no le diré eso. —Ninguna objeción está bien así hágaselo llegar a mi hermana. Le digo después de firmar el documento, el toque de la puerta de mi oficina llama mi atención. —Adelante. —Con permiso señor —Sucede algo Jimena. —Una disculpa señor, pero un mensajero trajo algo para la señorita Abigeil, le informaron que no estaba en su puesto sino aquí y como la instrucción era entregárselo personalmente el chico la está esperando afuera . —Trajeron a

