No logro entender como ese hombre hace que me afecte tanto tenerlo tan cerca, sentir sus manos en mi cuerpo el roce de nuestros cuerpos al bailar fue una tentación muy grande y es que como no Si ese hombre está guapísimo, esos jeans negros que se adhiere demasiado bien en las partes correctas y esa camisa azul oscura que marca sus musculosos brazos y resalta el color de sus ojos le queda jodidamente bien pero que me pasa desde cuando te gusta Noah. No eso no me puede estar pasando, es un patán debe ser el alcohol seguro estoy ebria. Hay aquí en engaño si apenas llevo dos shots de tequila.
Me miro en el espejo y reparo mi imagen, no tengo que equivocarme con ese hombre, es peligroso, es un mujeriego de lo peor, recuerda que no puedo repetir los mismos errores, soy una mujer inteligente a la cual no es fácil de seducir, no debo cometer estupideces.
Un par de chicas entran al baño sonreídas y conversando, se arreglan, el cabello, se retocan el maquillaje y se acomodan la ropa dejando ver sus atributos mientras platican.
—Si viste la mesa del área vip amiga.
La pelinegra menciona muy emocionada, como si hubiera visto a un dios o algún tipo de deidad
—Claro que la vi ese hombre no pasá desapercibido en ningún lugar que pisa
—Lo conoces.
Le pregunta con interés a lo cual la otra asiente con emoción.
—Si, tuve el gusto de estar en su cama, en un viaje que hice a Madrid.
—Es tan bueno en la cama como cuenta.
En serio le está preguntando eso, acaso no tienen ninguna clase de pudor entre ellas, que asco.
—Es un dios en la cama, es casi perfecto.
—Porque casi.
La rubia se recarga de espaldas al lavabo y suspira, me ve y sin importar que yo diga ahí sigue platicando.
—El muy imbécil no le gusta repetir.
— Como así. —Pregunta la pelinegra.
—Dice que con el nunca hay una segunda noche es como una estúpida regla o algo así no le gustan las relaciones ni los compromisos Noah Stone es un hombre que te regala solo una noche, ni sueñes que te buscará para repetir.
—Eso es porque no ha llegado la indicada.
—Y tu te crees merecedora de ese título.
—Uno nunca sabe, solo es cosa de que me pruebe en la cama y verás que cae porque cae.
—Suerte con eso querida, Noah Stone no toma enserio a ninguna mujer, para el solo somos unos juguetes desechables.
Me quede con la boca abierta al saber que hablaban del patán ese, eso era lo único que necesitaba para saber qué clase de hombre era, el destino te confirmara que es el equivocado allí está una señal clara e inconfundible
Salgo del baño una vez que veo que las chicas ya no están cerca, regreso a la mesa su mirada y la mía se encuentran pero la esquivo es un poco, es decepcionante saber que es del tipo de hombres que solo juega con las mujeres.
—Le pasa algo.
—No, nada señor Stone, está todo bien.
Contesto con una sonrisa fingida. Santiago se para invitarme a la pista tomo su mano y acepto una música movida está sonando así que empezamos a bailar muy animados a los pocos minutos suena una balada y Santiago se acerca a mí y pone sus manos en mi cintura me acerca a él y como su altura es un poco menor que la de Noah quedamos prácticamente frente a frente. El fija su mirada en mí.
—Estas muy hermosa esta noche Abigeil, bueno en realidad me pareciste hermosa desde el primer momento que te vi.
—Gracias señor Foster.
—Dime Santiago por favor.
—Gracias Santiago.
El me da una de esas sonrisas con la que podría enamorar a cualquier chica.
—No sé si sea muy precipitado invitarte a salir quiero conocerte me gustas mucho Abi.
—Es esta una declaración Santiago
—La verdad si Abi, sí lo es. Bueno creo que podríamos conocernos no veo nada malo en eso.
Me hace girar al ritmo de la música logrando sacar una sonora carcajada de momento siento una fuerte mirada sobre mí y empiezo a buscar el origen de la misma y me encuentro con Noah fulminándome con la mirada.
—Lo que sí creo Santiago es que no debemos mezclar nuestra amistad y el trabajo no quiero tener problemas.
—Sí ya me di cuenta que tu jefe es algo especial, tranquila seré prudente.
—Gracias Santi pero el señor Stone no es mi jefe, es el hermano de mi jefe y mi compañero de trabajo solamente, y con respecto a tener una cita, hay otras cosas que lo impiden bueno más bien una persona.
—Por favor. No me digas que tienes novio o peor a un esposo.
—Ninguna de las dos cosas.L persona a la que hablo soy viene mucho más especial en mi vida.
—Ahora sí no entiendo nada podrías explicarme quién es esa persona.
—No estoy muy acostumbrada a hablar de mi vida privada con lo demás gente pero contigo haré una excepción. La una pequeña personita que me impide tener una cita es mi hijo.
El me ve como si no me creyera lo que le estaba diciendo.
—Eres mamá?.
—Si de un pequeñito de seis años, como verás no puedo seguir así sin que la otra persona sepa que si quiere algo conmigo tengo alguien detrás de mí a cuando pienso dejar.
—Abigel cuando te dije que estaba interesado en ti lo decía en serio. Me interesas con todo y tu hijo, además me encantan los niños.
—Espero y no te arrepientas de lo que me acabas de decir cuando conozcas a mi pequeño torbellino.
El me sonríe como si supiera algo que yo no. La música cambia y decidimos regresar a la mesa junto a los demás. Ya ahí se encuentra la pelinegra que estaba en el baño sentada al lado de Noah lo ve de manera coqueta mientras le habla al oído. Santiago y yo nos sentamos y él se acerca a mí reduciendo un poco la distancia entre su silla y la mía.
Noah.
Observo como le sonríe al imbécil de Santiago mientras están bailando, me parece patético ponerme de esta manera, es como si me molestará que estuviera con el y no conmigo.
—Stone cómo que no estás disfrutando está noche.
Me pregunta John el esposo de Raquel.
—Claro que la estoy disfrutando, solo que sabes que me falta algo para que sea una noche genial.
—El sabe a qué me refiero, antes de casarse con la rubia que tiene a su lado era igual que yo.
—Tu nunca cambias Stone, pero ya te llegará la mujer que ponga tú mundo de cabeza y sea coronada como la domadora de un cazador.
—Si no es que ya le llegó. —Comenta Raquel a lo que yo la veo con horror.
—De dónde sacas eso, esas cursilerías del amor y la fidelidad no son para mí.
—Hay Stone. No hay más ciego que el que no quiere ver. Solo te digo una cosa tienes una fuerte competencia.
Ignoro por completo el comentario de Raquel, no entiendo que es lo que me quiere decir, sigo fijando mi vista en la castaña que está muy contenta en la pista de baile, un sabor amargo se siente en mi boca cada vez que el se acerca a su oído y le dice algo que la hace reír.
No entiendo que diablos me pasa con esta mujer, porque me molesta la cercanía que tiene con Foster, eso me saca de mi zona de confort.
En el preciso momento que tengo un debate en mi cabeza aparece una sensual pelinegra, se acerca a mí de manera coqueta la mujer empieza a hablarme al oído mientras acaricia mi cuello, y comienza a morder mi oreja, eso me incomoda, trato de separarme de ella pero se aferra más a mi.
—Nonte está gustando lo que te estoy haciendo, si me dices que te gusta con mucho gusto te lo hago sea lo que sea.
Por primera vez me sientes asqueado ante las insinuaciones de una mujer. En ese preciso momento que estoy por decirle que se aleje veo a Abigeil regresar a la mesa junto a Santiago ella se sienta en su lugar pero él acerca su silla a la de ella reduciendo la distancia entre ellos, eso me produce una extraña sensación, es como si algo me golpeara la boca del estómago pero no la logro identificar el motivo.
Cierro los ojos y me concentro en lo que la pelinegra coqueta susurra a mi oído, la pego más a mi cuerpo y comienzo acariciarse su espalda.
Ella comienza a dejar besos en mi cuello trato de corresponder lo que la pelinegra me está haciendo, pero me es imposible no voltear a ver a la mujer que invade mis pensamientos y noto su mirada la cual desvía al contacto con la mía eso es algo incómodo. Vuelvo a cerrar los ojos deseando que esta mujer borre lo que está pasando por mi mente.