Luego de las clases en la universidad, decidi estar temprano en casa para poder hacer una buena cena a Harry. Compre unas cuantas cosas para preparar y empecé en la cocina como toda un experta o algo asi. La lasaña queda a la perfección, solo eran las 6 de la noche, asi que prepare la mesa, saque el vino y todo estaba listo. Era hora de arreglar las cosas con mi bestia, Harry. La puerta se abrió, Harry llevaba un traje que lo hacia lucir muy apetecible y agradeci por dos cosas: estaba sobrio, llego temprano. –Hola– se acerco a mi, se miraba un poco desganado. –Como estuvo tu dia? - bese su mejía. –Agotador– bufo y se quito la corbata, al igual que el cinturon.– que huele tan bien? - miro a la mesa. –Eh cocinado– replique, Harry me miro sorprendido.– tienes hambre? -. –Bastante– sonri

