El dolor de mi cuerpo no se compara con nada al dolor de mi alma. Soy el ser más extraño del mundo, quiero venganza, muerte, pero también quiero paz, tranquilidad y amor. —Por fin llegas querido, hace cuanto no te veo —dice Aradia. No sé quién ha llegado porque aún sigo vendada. —Ella no ha hecho anda, la culpa la tengo yo y lo sabes —dice mi padre. Si algunos pensaban que los malos no cuidaban a sus hijos están muy equivocados, mi padre puede llegar a ser el ser mas cruel en este mundo, pero aun así me cuida y se quedaría todo por mí. —Tal vez no sea la responsable, pero se intento burlar de mi y eso no lo perdono. Mentiría si digo que no tengo miedo porque si lo tengo. —Deja a Franci tranquila, ya le has hecho suficiente daño —dice mi padre. —Eso no es nada comparado con lo que

