Mi rutina es la misma de siempre. Despierto, me aseo, salgo de casa y regreso. Desde ayer he sentido ese vacío en mi pecho que no sé qué significa. ¿Acaso es porque el demonio sexy ya no está aquí? No creo que yo haya tenido sentimientos hacia él. No puedo haberlos tenido, él es un demonio y ellos no sienten nada. No me puedo haber enamorado solo con unas pocas conversaciones. Me tiro a la cama y no tengo ganas ni de leer el diario de mi madre. Agarro mi almohada y cubro mi cara. No pasa demasiado tiempo para que Bryan grite desde afuera. —¡Llegue Franci! Ya legueeeeeee —por lo chillona que se escucha su voz lo mas seguro es que este borracho Guardo el diario en un lugar seguro y luego miro a Death. —Debes mantener silencio, Bryan puede llegar a ser medio sádico —le digo al perro

