¿Cómo pasó esto? ¿Cómo se quieren tanto? Solo ha pasado unas semanas… ¿Cómo se quieren tanto? No es que me esté quejando, Paulina es una buena niña, a pesar de todo lo que ha vivido. Pero no me gusta ver a mi hijo de esta forma. Verlo así, tan devastado, me rompe el alma. —Amor —la voz de Juan, mi esposo, me sacó de mis pensamientos. Lo volteo a ver y le contesto un “¿mmmmm?”—. La manada ya quiere empezar la búsqueda de mi niña. —¿Y cuál es el problema? —le contesté, algo confundida. —Quieren que los guíe Fabricio, o sea, su luno y mate de su alpha —dijo con tono preocupado. Hago una mueca. Mi niño no soportará si no la hallan... Perderá el control, como cuando murió su padre frente a él cuando solo tenía cuatro. Suspiro cansada y asiento, resignada a lo que se avecina. —Yo hablaré

