24 Nora No me doy cuenta de que estoy gritando hasta que alguien me tapa la boca con fuerza, amortiguando mis gritos histéricos. —Nora. Nora, ¡para! —La voz firme de Peter me saca del torbellino de horror y me devuelve a la realidad—. Cálmate y dime exactamente qué has visto. Cálmate para que puedas hablar con más tranquilidad. Apenas logro asentir; él me suelta y retrocede. Por el rabillo del ojo veo a Rosa y a Ana a pocos metros de distancia. Ana se cubre la boca con las manos y vuelve a ser un mar de lágrimas. Rosa parece asustada y angustiada. —No… —Apenas puedo articular palabra por la garganta hinchada—. No he visto nada. Lo acabo de oír. Estábamos hablando y, de repente, he oído disparos y... gritos y luego más disparos. Julian… —Se me quiebra la voz al mencionarlo—. Supongo qu

