Pasaron diez años. Min había cumplido ya sus diecisiete, sus ojos evidenciaban claramente su ascendencia asiática, el tono de su piel igualmente pero a diferencia de la mayoría él tenía los ojos del mismo color de los de su madre. Hasta el momento, aunque con varias muchachitas que se desvivían por tener algún diálogo con él tanto dentro como fuera de la preparatoria, este seguía con la mente firme en que únicamente tenía tiempo para estudiar y no fijarse en alguna hasta que se sintiera realmente preparado. Fue nacionalmente reconocido como uno de los estudiantes con las calificaciones más altas durante tres años consecutivos, con un IQ de 143 y un carisma que daba mucha cabida a comentarios de admiración, hasta el momento se desenvolvía también en juegos de ajedrez, en deporte

