Durante todo el tiempo en que los dos hombres estuvieron manteniendo una fructífera conversación de negocios con Marie y Lee, este último se mantenía como un guerrero de torneo antiguo, nada le haría pensar distinto a que el castaño desde siempre estuvo echándole el ojo a Marie y que tenía ese aura que convence a cualquiera con tan solo una conversación de tono amable, pero debía reconocer que el otro, el rubio de entrecejo constantemente fruncido de una manera ligera y esa mirada azul mar, era más puntual y pudiera ser que peligroso en comparación con el otro, el rubio podría tener similitud con un tiburón que te mira fijamente antes de embestirte. Lee calificó, según su estatura, porte y sentido común, era una persona que desde siempre tuvo éxito en situaciones de trabajo y personales, m

