Gary abrió todas las gavetas que había en la oficina, revisó una y otra vez, pero no encontró lo que estaba buscando. Se mesó el cabello con frustración mientras presionaba el intercomunicador y llamaba a Brooke con urgencia. El muchacho atendió la llamada con rapidez y un minuto después, entró a la oficina, deteniéndose de golpe al darse cuenta del desastre que había. —¿Qué ha pasado? ¿Por qué todo este desorden? —preguntó, mirando a Gary sentado en la silla y con el rostro pálido. —No encuentro los documentos con el informe y los nuevos diseños —dijo. Brooke sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y su mente lo llevó meses atrás, cuando Caleb estaba en aquella misma situación. La diferencia, era que ahora no estaba involucrado de ninguna manera posible en el hecho. Así que, no podía

