Después de un largo y agotador recorrido por toda la mansión, nos han ubicado en nuestras habitaciones y asignado nuestras mucamas. Por suerte no me tocó Yocasta, todavía no puedo ni mirarla a los ojos por haber tomado su lugar como concubina. Observo este enorme cuarto y me abrazo a mí misma. ¿Podré acostumbrarme a tanto lujo? Siento que estoy en mi propia casa en vez de un dormitorio. Es tan grande que tiene varios departamentos, sus propios baños y hasta un balcón. Hay un baño que tiene una enorme tina y un área de masaje. Luego está el baño regular que tiene una ducha, inodoro y lavamanos. Las toallas están colocadas de forma estratégicas para que combinen con la decoración alegre de naranja, blanco y amarillo. En mi habitación hay un área que parece un estudio, con su escritorio, ju

