—Señora, hoy tiene que desayunar en el comedor con todas —informa Lidia, quien ha entrado junto a Ana. Miro a la castaña de ojos verdes y piel mestiza con intriga. —¿Por qué? ¿Hay algún evento importante hoy? —inquiero mirándolas a ambas con hastío. No tengo tiempo para sentarme a desayunar para compartir con las demás concubinas, como si fuésemos las mejores amigas; hoy tengo que regresar a la casa de ese doctor para saber si aquel extraño ya ha despertado. —La concubina Lourdes las convocó a todas a su salón, menos a Rosaline. Dice que tiene un tema delicado que abordar —responde Ana. Miro a la pelinegra de ojos mieles frente a mí y esbozo un suspiro de frustración. —Pidan disculpas en mi nombre, tengo un asunto importante qué resolver ahora. —¡No se verá bien que le haga tal desplan

