—¿Qué tanto piensas? —El amo me observa intrigado. Desde que empezamos las clases he estado sumida en mis pensamientos. —En todo lo acontecido... —respondo con nerviosismo—. ¿No cree que exageró con el castigo de Shannon? —Muerdo mi labio inferior esperando una reprimenda. He notado que al amo no le gusta que le cuestionen sus decisiones, pero no puedo quedarme con esta incertidumbre, me siento muy mal por Shannon. —Le di la recompensa que su acción ameritaba y, al mismo tiempo, puse un ejemplo de lo que sucede cuando me irrespetan. Debo poner orden en este lugar o todas ustedes se sacarán los ojos. —Sonríe divertido—. Además, se metió con mi concubina favorita. Oh, sí, claro. Unas simples palabras son suficiente para alterar mi corazón. —No soy su favorita... —Juego con el lápiz en

