Capitulo 5

1138 Words
MAGUI —¡Por favor nada! Por favor vete ahora mismo —le grite al entrometido de Santiago —¿Qué demonios te sucede? Simplemente quiero ayudarte —se le nota frustrado, pero no puedo creerle —Ja! ¿Ayudarme? ¿Cuándo tú y tu papa solo quieren que tu seas el CEO de MI empresa? ¿Ayudarme? ¡Creo que me quieres ayudar a hundirme más! —le termino gritando sus verdades, estoy muy desilusionada —¿De qué rayos hablas? Yo no quiero tu puesto, es tuyo, te pertenece, yo solo quiero —se queda en silencio, me desespera cuando habla a medias —¿Tú quieres que Santiago? ¿Cogerme en mi maldita oficina y luego hacer como si nada pasara? —paro de golpe todo movimiento, se quedó en silencio, duro, como si de estatua se tratara —Creí que era lo mejor, no soy bueno para ti, Magui, mis gustos son… peculiares —¿A si? Por favor, no me hagas reír Sin dejarme tiempo para reaccionar, sus labios besan los míos, es un beso necesitado, sus manos comienzan a acariciar mi espalda, las mías van a su cuello para intensificar el beso, lentamente baja sus manos hacia mis muslos, subo mis piernas a su cadera, voy sintiendo el movimiento de su cuerpo, hasta que mi espalda choca contra la enorme ventana que recubre mi oficina, su mano acaricia mi clítoris sobre la tela, todo mi puto enojo se esfuma, me siento en las nubes de placer, escucho el cierre de su pantalón, y luego corre a un lado el pequeño pedazo de tela que recubre mi zona mas intima, me penetra con fuerza, mis gemidos son ahogados entre sus labios, sale de repente, dejándome con la sensación de vacío, apoya mi cuerpo en el sofá en forma de L, me da vuelta para que mi pecho choque contra el respaldar del mismo, mi trasero le deja una vista que muchos quisieran tener, sus manos agarran las mías, siento como las une usando su corbata, dejando mis brazos hacia atrás como si fuera una delincuente, me penetra de forma dura, pero lenta, siento su m*****o llegar al fondo de mi vientre, algo que nunca sentí, es una pequeña molestia, pero el placer era mucho mayor. —¿Estas es tu periodo? —dice Santiago luego de que ambos llegáramos a nuestro tan ansiado orgasmo Me quedo pensativa, hace poco mas de un mes y medio fue mi ultimo periodo —Supongo q me debe haber venido por la sesión de sexo, hace mas de un mes que no me viene —el se queda pensativo Una vez me ve aseada y vestida me toma de la mano para sacarme de mi oficina —¿Qué rayos te pasa? —le digo apenas entramos a la caja metálica que nos lleva directamente al parqueadero de la empresa —Ya veras —simplemente esas dos palabras salieron de su boca En unos 20 minutos llegamos a una clínica privada, veo a Santiago algo confusa —Vamos —dice mientras baja del auto para abrirme la puerta Bajo sin entender bien que hacemos, quizás quiere ver a alguien, me quedo aun mas confundida cuando nos dirigimos a un consultorio, el joven medico cuando ve a Santiago sonríe, y le da un caluroso abrazo, hablan unos pocos minutos y ambos voltean a verme, miro a los costados del consultorio al que entramos cuando me doy cuenta de que es un consultorio gineco-obstetra, donde también se encuentra una máquina de ecografías —Ven aquí —Santiago toma mi mano y me ayuda a subir a la camilla —¿Qué hacemos aquí Santiago? —solo el silencio aparece entre nosotros por escasos segundos que parecen eternos —Necesito sacarme una duda, solo será un rato, por favor, solo por esta vez hazme caso —asiento sin decir una sola palabra más —Acuéstate —su mirada es entre confusión, miedo y creo que no podría describir bien sus sentimientos Un gel frio se posa en mi abdomen, la mirada que el médico y Santiago se dan me deja muchas dudas, hasta que un golpeteo resuena por el lugar —Tenías razón Santiago, 8 semanas, ahora revisare que todo este bien —miro al hombre a mi lado, cierra sus ojos con fuerza, cuando los abre solo me queda mirando —Esta todo bien, ahora te recetaré vitaminas prenatales Magui —miro al joven médico y es ahí donde me doy cuenta que ese golpeteo era un corazón, uno que esta dentro de mi cuerpo. Silencio, eso es lo que se instalo entre Santiago y yo cuando subimos al auto hace 10 minutos, voy perdida en mi mente, en el momento en donde el medico me confirmo un embarazo del que no estaba ni enterada, uno que ni siquiera quería —¿Es mío? —habla por primera vez el hombre a mi lado —¿De quien mas seria? —contesto bruscamente —No lo se Magali, no lo sé, no sé si te acostaste con alguien mas o solo conmigo —el tono que usa me lastima, no más sus palabras —¿Crees que soy una puta que anda de cama en cama? —grito ofendida —Yo, yo resolveré esto, solo déjame aquí —¿Crees que te dejare sola? —por primera vez desde que salimos lo miro a los ojos, esto es difícil para ambos —Es mi hijo Magali, mi hijo carajo —susurra mas para si mismo que para mi —No digo que no lo sea, solo que —me tomo unos segundos antes de seguir hablando —No puedo Santiago, simplemente fue un error Por dentro se que mis palabras no son lo que pienso, desde el momento que me enteré que sería madre mi corazón amo a este bebe, pero no quiero a Santiago en mi vida, me tomare un tiempo en la oficina en cuanto mi vientre comience a notarse, nadie tiene que saber —Carajo Magali —dice golpeando el volante —No dejare que te saques a mi hijo ¿Entiendes? Es mi hijo, y tu ahora mismo te iras a vivir conmigo, no dejare que decidas sola sobre esto Rápidamente miro el camino, me doy cuenta de que no estamos yendo a la oficina, ni a mi mansión, sino a su maldito departamento, diablos, no me esperaba esta reacción —Nos casaremos y criaremos a ese pequeño, será solo un matrimonio por conveniencia, mi hijo será criado en una familia, pero tu y yo no dormiremos juntos, tu puedes tener tu vida y yo la mía, pero no podrás acostarte con nadie más hasta después de que tengas a mi hijo —hablan tan rápido que no puedo procesar nada de lo que dice
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD