Capítulo 7

1046 Words
MAGUI tuve que explicarle a mis padres todo lo sucedido, lógicamente no la parte donde estando ebria tuve sexo desenfrenado con el, ni los tantos sueños eróticos que tengo con el padre de mi hijo, pero lo demás tuve que decirles, mi teléfono suena y suena, estoy recostada en mi cama, en casa de mis padres, Santiago no ha dejado de llamar, ya hace una semana que estoy encerrada con mi padres, Sebas tono el mando de la compañía, y yo eh decidido ir por un tiempo a estados unidos, creo que lo mejor será tener a mi pequeño allá, así puedo descansar de toda la mierda que estoy pasando aquí. Mis Padres dicidieron venir conmigo, ya que según mi madre, voy a necesitar ayuda cuando mi pancita se note más. VARIOS MESES DESPUÉS SANTIAGO No se nada de Magui, el invecil de Sebastián no me ha querido dar información, es lógico que después de como trate a su hermana no quiera decirme donde está, pero lo peor de todo es que no se si mi bebe, no se si ella mato a mi bebé o lo tuvo, ya debería haber nacido, o en estos días lo hará. Estoy volviendo de almorzar y veo a Sebastián salir apurado, no se dio cuenta que choco conmigo, quizás sea algo de Magui, quizás... Decido seguirlo, el toma el camino hacia la mejor clínica de la ciudad, tiene que ser por ella, tiene que ser por mi hijo, una vez estaciona espero a ver a qué piso sube, rápidamente lo veo subirse al ascensor y llega al piso 6, pido el contiguo y marco el mismo numero, al salir lo veo hablando con un médico, ambos salen de un cuarto y se dirigen a lo que supongo que es la oficina del medico, sigilosamente tomo el picaporte de la puerta y entro, y allí la veo, con su enorme panza, estoy dormida pero su rostro refleja dolor, me acerco y apoyo mi mano en su vientre, siento mis lágrimas resbalar, Magui abre los ojos lentamente y me mira, yo solo puedo sollozar mientras beso su vientre, la mano de ella se apoya en mi cabeza, me tiro a sus brazos, ya no puedo con el dolor que siento en mi pecho, la amo, desde el primer momento que la vi, desde la primera sonrisa, desde que probé sus labios por primera vez, pero el miedo al rechazo por mis particulares gustos es mayor. —Perdon por querer obligarte a casarte conmigo, perdón por todo lo que malditamente te dije —susurro con mi rostro en la curva de su cuello —Solo no me alejes de mi hijo, por favor, no me alejes de el —Ellos, tendremos una niña y un niño, mellizos —siento mi corazón bombear como si mil caballos galoparan en el —No queria un matrimonio de mentira, y aparte tuve razones para alejarme de ti —¿Que razones? —digo rápidamente —Tu padre, él—no puede terminar de hablar cuando su mano aprieta la mia con fuerza y un grito de dolor sale de su garganta La puerta se abre de golpe dejando ver al medico y detrás de él viene Sebastián, él me mira negando con una sonrisa burlona —Tenemos que prepararte para dar a luz, Magui, ya es momento —me observa unos segundos —Sr Lombardi, una enfermera vendra a prepararlo para que acompañe a su mujer a dar a luz a sus hijos Yo solo puedo asentir sin saber como sabe quien soy, y porque dijo mi mujer ya que no eh estado al lado de Magui, cuando voy a dar un paso hscia afuera para seguir a Magui Sebastián me detiene —Te tardaste demasiado en darte cuanta donde podia estar Magui, si que eres tonto Lombardi —dice el hermano de la mujer que amo —Eres un idiota Sebastian, no me dejabas acercarme a ella, y lo sabes, tu mismo hiciste mil cosas para desviarme cada vez que te segua —Los beneficios de ser mafioso —dice con burla —Eso si, te aviso que si lastimas a mi hermana, yo te lastimare a ti, pero multiplica ese dolor por mil —paso a su lado sin detener mi paso, solo quiero llegar a donde se encuentra la mujer que me tiene loco —Y ten cuidado con tus jueguitos masoquistas Santiago, no te pases Sin decir nada más sigo mi camino, el sabe de mis gustos, porque son los mismos que el tiene, ya lo eh visto en alguna que otra reunion de comunidades b**m. Entro a una sala completamente esterilizada, veo a varios médicos y enfermeras listos para recibir a mis bebés, que raro se siente decir mis bebes, Magui esta en una camilla, en una posición nada comoda, pero se que es para que nuestros hijos vengan al mundo —Estoy aqui, no te dejaré ir nunca más —le digo mientras beso sus labios —Eso espero, mas cuando te enteres de todo lo que ah pasa —sus palabras se detuvieron cuando una contracción azotó su cuerpo El doctor le pedia a Magui que puje, yo no sabia que hacer y solo me limite a acariciar su cabeza mientras con la otra mano tomaba la de ella, un fuerte gruñido salio de su garganta y se escucho el llanto de un bebé, ese primer llanto que cambiaria mi vida por completo —Es un niño saludable —dice la enfermera al mismo tiempo que me entrega a mi hijo, lo tomo en brazos y me acerco a Magui que sonrie como una niña recibiendo la muñeca que tanto pidio a sus padres, y en parte recibio algo esperado, a nuestro hijo, un nuevo gemido salio de sus hermosos y carnosos labios —Puja otra vez cariño —le digo al mismo momento que la enfermera recibe a mi hijo para yo poder tomar su mano —Vamos Magali, tu puedes ¡Puja! ¡Puja! dice el doctor nuevamente Oyro llanto que es totalmente diferente, pero con el mismo efecto sobre mi, o quizas deba decir con mas efecto, ya que mi niña nacio, esa niña que hara que mis cañas se acentuen aun cuando soy joven...
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