Amanda estaba en su apartamento, sentada en su escritorio frente al computador portátil. Tenía abierto Skype ya que en cualquier momento llamaría Constanza, su mejor amiga, y tenía tanto que contarle.
Era sábado y había dormido hasta tarde. Como a las 11 de la mañana recién había tomado desayuno para luego estar frente al computador, haciendo algunas tareas y trabajos que le habían pedido en la Universidad. No eran cosas complicadas pero sí algo aburridas. Estuvo cerca de una hora escribiendo hasta que por fin terminó y se puso a esperar la llamada.
Más o menos a las sonó la alarma de Skype, avisando una videollamada entrante. Amanda tecleó algo y su mejor amiga ya estaba en la pantalla.
-Amigaaaaaaaaaa, ¿cómo estás? Tanto tiempo¿Qué tal España? Y más importante aún, ¿Qué tal los españoles?
Amanda sonrió feliz a su amiga que no paraba de preguntarle cosas sin dejarle hablar. Cuando Constanza por fin se detuvo, Amanda le contó sobre las clases, los lugares que había conocido, la comida que había probado y finalmente, que conoció a un famoso youtuber español y a algunos de sus amigos.
-Y todos muy guapos -dijo Amanda -a muchos los conocí anoche, de hecho...
-¿Anoche? Y qué hicieron... sin detalles sucios, por favor. O mejor sí, no quiero perderme de nada.
-Jajajajaja tonta, tan mal pensada que eres... igual fue entretenido, comimos papas, jugaron Fifa y nos reímos todo el rato. Y como a media noche dije que me tenía que ir. Rubius insistió en que me quedara y después que fuera a su casa jaja. Pero no, tenía que volver acá así que me vino a dejar en taxi y los demás se quedaron donde Mangel.
-Y ¿qué onda con el Rubius? -preguntó Constanza con voz pícara.
-Nada, buena onda.
-Mmmm ya, voy a hacer como que te creo.
-¡Hey! Si sabes que soy una blanca paloma -replicó Amanda.
-Es verdad, amiga. Demasiado blanca para mí gusto. Deberías, ya sabes, disfrutar un poco -dijo Constanza con voz pícara.
-Disfruto de su amistad.
-Eres un sol, Amanda -rió su amiga- Oye, me tengo que ir. Otro día hablamos de nuevo y cualquier cosa que pase, me dices por f*******: y me conecto a skype lo más rápido que pueda. Chao Amy, un beso.
-Un beso, amiga. Te quiero un montón.
-Yo igual. Chaooooo.
Constanza desapareció de la pantalla y Amanda pensó en las palabras de su amiga. No pasaba nada con Rubén, aunque la noche anterior él estuvo siempre muy cerca de ella... pero no, debió haber sido su imaginación, o quizás el chico era celoso frente a los demás y quería dejar en claro que ella era amiga de él y no de los otros. A demás, ella no quería nada en plan romántico con nadie, ni siquiera con el Rubius. ¿Para qué arruinar una amistad incipiente con los dramas del amor?
El día estaba soleado, así que Amanda decidió salir a leer al jardín que estaba tras su edificio. Tomó el libro que estaba leyendo, "Cielo Rojo", las llaves y salió.
El edificio en el que vivía era algo antiguo, pero tenía un jardín amplio, hermoso y bien cuidado. Había flores, árboles y banquillos para sentarse. Ella recorrió un poco el lugar y decidió sentarse bajo un árbol que parecía tener cien años. Era alto, de gran follaje y tronco grueso. Cuando estuvo cómoda, comenzó a leer. La historia era intensa, apenas iba por la mitad del libro y había partes que la angustiaba y misterios que no la dejaban en paz ¿Qué pasaba en Chernobyl?
Amanda leía con ahínco, devorando cada palabra y avanzando rápidamente en la historia. Estaba tan metida en el libro que no notó que alguien la había estado llamando hasta que sintió que alguien le estaba tocando su hombro. Ella se sobresaltó y miró a su lado.
-¡Chilenita! ¿También vives aquí?
Amanda se dio vuelta y se encontró cara a cara con Alexby.