Cyrus miró a su madre con determinación. A pesar de la tensión que flotaba en el aire, su corazón ardía por la decisión que había tomado. —¿Crees que el trato que hiciste es lo mejor para todos? —resonó la voz de su madre, cargada de reproche y preocupación. —Es mi deseo, madre —respondió él, apretando los puños—. Es lo que creí que era correcto. Circe es mi destino, y si la diferencia de edad es lo que nos prohíbe estar juntos, quitaré esa barrera. Reviviré mis años de joven rebelde solo para luchar a su lado y merecer el amor de la elegida. La madre de Cyrus frunció el ceño, sus ojos llenos de desconfianza. —Ella debe merecerte a ti. Sabes qué clase de hombre eres. —Lo sé —respondió Cyrus, con un tono firme—. Conozco también mi destino. Y ahora, mis deseos me llevan a su lado. Esta

