Patrick avanzó hasta tener la cabeza de Morgana a pocos centímetros de su nariz y se dio cuenta de que le llevaba media cabeza. La mujer tragó saliva, para ese momento la bruja se había agarrado del picaporte de la puerta, que era redondo, como si fuera su tabla de salvación con tan mala suerte que siendo que estaba un poco vencido la puerta se abrió y ella trastabilló y hubiera caído si Pat no la atraía contra su cuerpo. Lo tenía tan cerca que podía sentir su fragancia masculina y su aliento… y un pequeño recuerdo de esa noche que habían estado juntos los dos, y había estado dormido hasta ese entonces, se hizo presente en su mente. Y hablando de cosas dormidas y despiertas el pajarito de Patrick Harrison Falcone también había despertado, notó Morgana, reafirmando lo que ella suponía, q

