El pellirrojo estaba reclinado sobre la olla que había encontrado en la cocina de Morgana. Sorbiendo los aromas con los ojos cerrados. Pues Patrick, como la mayoría de las personas de buen comer era bueno cocinando, aparte había tomado un par de cursos también para perfeccionarse. Mientras el olor de las hierbas aromáticas ingresaba por sus fosas nasales haciendo salivar a sus papilas gustativas escuchó un sonido, seguido de otro aroma… el del perfume de la Amazona que había ingresado a la cocina… —Oh, veo que ya te has puesto cómodo…— en algún momento entre el choque y su charla posterior las formalidades habían quedado de lado así que, aunque para él eran completos extraños, no había razón para seguirlo tratando como un completo desconocido… mucho menos de usted cuando era posiblement

